sábado, 25 de septiembre de 2010

Atestiguando el deseo prohibido

Y de repente la noche, la luna y las estrellas se hicieron nuestras aliadas, y solo ellas fueron y serán testigos de lo que hicimos ante su presencia, sólo ellas vieron nuestros roces, nuestros toques, nuestros coqueteos, nuestros besos, nuestras caricias y nuestro deseo,saciando la sed de ganas y placer que parecían poseernos...
Y allí en medio de nuestros testigos, estabas tú, protagonizando esta historia, sin fecha, sin hora, solo un momento en el espacio que se detiene en medio del tiempo, con tus ojos confundidos pero inundados de deseo, y con otro beso más, te esfumaste en medio de las nubes que hoy bajaron a apreciar nuestro espectáculo, pero no te preocupes, porque nuestra historia se repetirá, y de nuevo, vendrán los testigos de lo prohibido pero aliados del deseo infinito que hay entre nuestros ojos, nuestra carne y nuestros pensamientos!
Pero solo sé que cuando te veo en el día, tengo que aguantar este deseo de hacerte parte de mi nuevamente para que seamos una sola alma, y entremezclarnos con la dulzura característica de nuestros furtivos encuentros...

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